20130828

Las cabezas de Virgulino y María Bonita

Si en los años sesenta visitabas el instituto Nina Rodrigues de Salvador de Bahía te encontrabas una colección de cabezas humanas. Barbaridad lombrosiana que los familiares consiguieron acabar el 6 de febrero de 1969 con el entierro de los últimos restos de Virgulino Ferreira da Silva y María Bonita.

Habían caído en una emboscada el 28 de julio de 1938 en su refugio de Sergipe, donde las fuerzas del orden cobraron sus trofeos, alguno incluso antes de que su antigua dueña perdiese la consciencia. Once cabezas de cangaçeiros conservadas en latas con vinagre y sal.

Virgulino, con el sobrenombre de Lampião, había regido durante 20 años el empobrecido sertão del nordeste brasileño. En ocasiones luchando contra los poderosos que en otras se valían de ellos. Lo que sirvió para que se convirtiese en héroe popular de la literatura de cordel.

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